Las Academias Nacionales de EE.UU. priorizan cuatro zonas no polares de la Luna para misiones tripuladas
Economía Lunar
Las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y Medicina de Estados Unidos publicaron ayer un informe en el que clasifican los cuatro mejores emplazamientos no polares de la Luna para futuras misiones tripuladas. El documento responde a un encargo de la NASA, que pidió al comité que identificara qué objetivos científicos en zonas alejadas de los polos requieren presencia humana y no pueden cubrirse con robots, y qué lugares debería visitar el programa tripulado.
Bhabha, Mons Hadley, Orientale y el Plateau de Aristarchus, en ese orden
El comité evaluó los candidatos con tres criterios: alineación con los planes decadales y los objetivos Moon to Mars de la NASA, capacidad para ampliar las competencias de exploración estadounidense y, en menor medida, contribución a la inspiración pública.
El primer puesto corresponde al cráter Bhabha, situado en el lado oculto de la Luna, dentro de la cuenca South Pole-Aitken. Según el informe, ningún astronauta ha aterrizado nunca tan lejos de la Tierra. La región alberga lo que podría ser la firma de impacto más antigua del sistema solar y, al estar apantallada del ruido radioeléctrico terrestre, resulta adecuada para astronomía de baja frecuencia.
En segunda posición figura Mons Hadley, el entorno del Apollo 15. La NASA considera los lugares de Apollo 11 y Apollo 17 yacimientos patrimoniales protegidos, por lo que el comité optó por el tercero de los alunizajes del programa. La misión propuesta aterrizaría a unos dos kilómetros del sitio original para estudiar el estado en que se encuentran el equipo y los residuos dejados por los astronautas tras más de 55 años de exposición lunar.
La cuenca Orientale ocupa el tercer lugar. Es la cuenca de impacto grande más joven y mejor conservada de la Luna. Los bloques desprendidos de sus anillos montañosos interiores podrían ofrecer la primera muestra directa de la corteza lunar profunda. El comité recomienda una única visita para no alterar el lugar, que considera apropiado para instalar en el futuro un observatorio de ondas gravitacionales.
El cuarto emplazamiento es el Plateau de Aristarchus, meseta volcánica que ya figuró entre los sitios candidatos del programa Apollo. El informe señala que podría contener depósitos con agua y elementos de tierras raras, y lo describe como un punto adecuado para un observatorio de meteorología espacial.
En todos los casos, el comité planteó misiones cortas con tripulaciones de dos personas, sin rover y con entre uno y cuatro paseos lunares por emplazamiento.
El estudio se encargó antes de que la NASA reorientara su programa lunar al Polo Sur
La NASA encargó el estudio en 2025, antes de que la agencia reenfocara su programa en una base permanente en el Polo Sur lunar. Ante ese cambio, el comité propone ahora que las visitas a estos cuatro sitios se realicen como misiones complementarias a las operaciones de la base, no como destinos principales.
La agencia no se ha pronunciado sobre si adoptará las recomendaciones.
El informe podría tener también utilidad a corto plazo. Andrew Hazelton, consejero delegado de Interstellar Mapping, explicó a la publicación Payload que si restricciones de calendario u otras limitaciones impiden que Artemis IV alcance el Polo Sur estricto, los emplazamientos más alejados de ese punto
«podrían cumplir muchos de los mismos objetivos con un riesgo de aterrizaje potencialmente menor».Hazelton añadió que para empresas como la suya «cada nuevo dato ayuda, y los sitios de este informe aportarían varios».

El comité pide rovers, instrumentos nocturnos y financiación para los laboratorios
Sin entrar en detalles de implementación, que el comité deja a criterio de la NASA, el informe incluye una lista de recomendaciones operativas. La primera es ampliar el límite actual de dos kilómetros que la agencia impone a la distancia que los astronautas pueden alejarse del módulo de aterrizaje, preferiblemente equipándolos con un rover no presurizado.
El documento también pide desarrollar instrumentos capaces de sobrevivir a la noche lunar, mantener reconocimiento orbital de alta resolución y garantizar comunicaciones continuas durante las operaciones en superficie. Propone además ejecutar los mismos experimentos de referencia en todos los emplazamientos, entre ellos la monitorización de salud de la tripulación y estaciones sísmicas integradas en una Red Geofísica Lunar.
La última recomendación apunta directamente al presupuesto: el comité insta a financiar los laboratorios y los científicos que analizarán las muestras recogidas.
Fuente: payloadspace.com