SpaceX supera los 10.700 satélites Starlink activos tras un nuevo lanzamiento desde California
Tecnología
En el negocio de la conectividad orbital, los números hablan por sí solos: SpaceX ha superado la barrera de los 10.700 satélites Starlink activos en órbita terrestre baja, un hito que consolida a la compañía de Elon Musk como el operador de constelación satelital más grande de la historia de la humanidad. El último eslabón de esta cadena sin precedentes se forjó el domingo 28 de junio de 2026, cuando un cohete Falcon 9 despegó con precisión milimétrica desde la costa californiana para añadir 24 nuevos nodos a la red de internet más ambiciosa jamás construida.
Un lanzamiento de precisión desde Vandenberg
El reloj marcaba las 12:09 h EDT (16:09 GMT) cuando el Falcon 9 encendió sus motores Merlin y abandonó el Space Launch Complex 4 East de la Vandenberg Space Force Base, en California. A bordo viajaba el grupo de satélites denominado Group 17-40, la nueva hornada de repetidores de banda ancha destinada a reforzar la cobertura global de la red Starlink.
La secuencia de vuelo se desarrolló con la fluidez que caracteriza a una operación ya tremendamente rodada: aproximadamente nueve minutos después del despegue, los 24 satélites alcanzaron la órbita terrestre baja, y alrededor de una hora más tarde se completó el despliegue desde la etapa superior del cohete. En ese instante, 24 nuevas antenas comenzaron a desperezarse en el vacío, desplegando sus paneles solares y preparándose para sumarse al tejido digital que SpaceX ha ido tejiendo pacientemente alrededor del planeta.
El Booster 1088 y su decimoséptima proeza
Uno de los momentos más espectaculares de cualquier lanzamiento de SpaceX sigue siendo, misión tras misión, el regreso de la primera etapa. En esta ocasión, el protagonista fue el veterano Booster B1088, que completó su decimoséptimo vuelo —una cifra que habría parecido ciencia ficción hace apenas una década— aterrizando con éxito sobre la plataforma autónoma «Of Course I Still Love You», posicionada en el océano Pacífico frente a las costas de California.
El historial de este propulsor es, en sí mismo, un resumen de la política de reutilización que ha redefinido el sector aeroespacial. Entre sus misiones anteriores figuran operaciones de tan alto perfil como NROL-126, Transporter-12, SPHEREx y NROL-57, además de una docena de misiones Starlink previas. Cada aterrizaje exitoso no es solo un logro de ingeniería: es un argumento económico de peso que abarata el coste de acceso al espacio y permite a SpaceX mantener un ritmo de lanzamiento que ningún competidor puede igualar hoy en día.
La constelación que no deja de crecer
Con los 24 satélites incorporados en este lanzamiento, la red Starlink supera oficialmente los 10.700 repetidores activos en órbita, según los datos del reconocido analista y rastreador orbital Jonathan McDowell. Esta cifra convierte a Starlink en la constelación artificial más densa jamás desplegada, un ecosistema tecnológico que orbita la Tierra a altitudes de entre 340 y 560 kilómetros aproximadamente, formando una malla capaz de proveer internet de banda ancha a prácticamente cualquier punto del globo.
El servicio Starlink cubre hoy un espectro de usuarios extraordinariamente diverso: desde hogares en zonas rurales de difícil acceso hasta aerolíneas que ofrecen wifi en vuelo, pasando por los emergentes servicios de conectividad directa a móvil por satélite —la tecnología «cell-to-satellite»— que promete eliminar las zonas sin cobertura de los operadores de telefonía convencional. La ambición de SpaceX no es solo ofrecer internet satelital: es rediseñar la infraestructura de telecomunicaciones global desde la órbita.
Misión número 75: el ritmo imparable de SpaceX en 2026
Este lanzamiento no fue un evento aislado. Fue la misión número 75 del Falcon 9 en lo que va de 2026, un dato que ilustra la cadencia industrial que SpaceX ha alcanzado y que sus rivales observan con una mezcla de admiración e inquietud. A ese ritmo, la compañía está encaminada a superar con claridad el centenar de lanzamientos anuales, consolidando un dominio del mercado de lanzamiento comercial que parecía impensable cuando el primer Falcon 9 despegó en 2010.
Cada nueva remesa de satélites Starlink representa múltiples capas de significado: es progreso técnico, es negocio en expansión, es geopolítica espacial y, para millones de personas en los rincones más remotos del planeta, es simplemente la posibilidad de conectarse al mundo. La órbita terrestre baja nunca había estado tan concurrida, ni tan estratégicamente disputada. Y SpaceX, misión a misión, booster a booster, satélite a satélite, sigue marcando el paso.
Fuente: www.space.com